El emblema del Anglicanismo es la Rosa de los Vientos. Fué originalmente diseñado por Edward West Canónigo de la catedral de San Juan el Divino de la ciudad de Nueva York. El diseño moderno es de Giles Bloomfield.
En el centro está la Cruz de San Jorge, (Santo Patrón de Inglaterra) recordando a los anglicanos sus orígenes históricos. La inscripción en griego “La verdad os hará libres” (Juan 8:32) rodea la cruz. El compás se refiere a la diseminación de la Cristiandad Anglicana por todo el mundo. Somos la rama histórica mas extendida en el globo terraqueo, después de la comunión romana. La mitra (prenda liturgica utilizada exclusivamente por los Obispos) en la parte superior enfatiza el rol del episcopado y del orden apostólico que está en el corazón de las iglesias anglicanas. La Rosa de los Vientos es usada ampliamente como distintivo característico de la familia anglicana de iglesias.
El anglicanismo es una familia de iglesias extendida por casi todo el mundo que deriva su disciplina y liturgia de la Iglesia Católica de Inglaterra. En la actualidad, la rama "oficial" está formada por 38 iglesias autónomas, denominadas provincias, en 146 países. Ella mantienen comunión sacramental con la sede de Canterbury (la catedral primada de Inglaterra) y con el titular de esa sede, el Arzobispo de Canterbury. La rama "confesante" está conformada por iglesias de la diáspora (que recaban comunion "espiritual" con el Palacio de Lambeth, y se oponen a los cambios arbitrarios de las iglesias del Primer Mundo). Ellas retienen la fe originalmente transmitida por "nuestros padres" y conforman la Fraternidad Confesante, con oficinas administrativas en Australia. El día de San Pedro y San Pablo 2008, se reunieron en Jerusalén casi 800 obispos "oficiales" y "confesantes", proyectando una misión evangelizadora en todo el mundo. En la actualidad el antiguo Obispo de Gales, Dr. Rowan Douglas Williams ejece la función de Primado de los anglicanos en todo el mundo conocido, mientras el ugandes, Dr. John Sentamu, ejerce como Primado en York. Se cuentan más de 110 millones de anglicanos en todo el mundo.
Como el anglicanismo es una federación descentralizada de iglesias en mutua comunión, cada iglesia posee nombre, jerarquia y prioridades propias, pero su doctrina y gobierno son análogos. Cada diez años, en forma parelalea, los obispos anglicanos se reunen en conferencias de intercambio informativo y de caridad fraterna. Los "oficiales" se reúnen en Kent --por invitación del Arzobispo de Canterbury-- en la llamada Conferencia de Lambeth. Los "confesantes" se reunen en Jerusalén --invitados por el Primado de Abuja (Nigeria, Africa)-- en la Conferencia de Futuro Global Anglicano, GAFCON. Las decisiones de esos cónclaves no son de obligatorio cumplimiento para las iglesias integrantes, pero son moralmente orientadoras.
La ICAE pertenece a la GAFCON, pero desde 1958, no asiste a la Conferencia de Lambeth, por extraña determinación del entonces Obispo de Port Stanley (Islas Falklands).
Provincia Anglicana del Ecuador
Church of England in Ecuador
jueves, 17 de noviembre de 2011
El Emblema de la Comunión Anglicana
El Anglicanismo; su Carácter
Las Iglesias Anglicanas pretenden enseñar todas las doctrinas de la fe católica, y están sólidamente basadas en la Santa Escritura. Los anglicanos lanzamos el desafío: “Muéstranos que hay algo claramente expuesto en la Sagrada Escritura, que nosotros enseñamos, y lo enseñaremos. Muéstranos que hay algo en nuestra enseñanza y práctica claramente contrario a la Sagrada Escritura, y lo abandonaremos” ....
Iglesia Católica y Reformada,...
La vida de la Iglesia anglicana mantiene el difícil equilibrio entre estos dos conceptos espiritualmente básicos. Conocemos estas dos actitudes o posturas ante la vida de la Iglesia con las palabras “Católico” y “Evangélico”. Es importante que nos percatemos de que éstos no son términos modernos; o por lo menos las ideas que expresan no son ideas modernas.
En el Antiguo Testamento podemos trazar dos actitudes distintas ante la verdad espiritual; está el ministerio del profeta y el ministerio del sacerdote. El ministerio del profeta era un ministerio evangélico, declarando la Palabra de Dios a su propio tiempo y a su propia generación, y hablando de la situación con que estaban confrontados. El sacerdote estaba ocupado con el gobierno, y el orden del culto en el templo, la ofrenda de sacrificios y la intercesión.
En el Nuevo Testamento encontramos estos dos elementos expresados quizás en las personalidades de San Pablo y de San Juan.- San Pablo era lo que llamaríamos el evangélico, con su gran doctrina de la justificación por la fe,su énfasis en el pecado, la salvación y la necesidad de nueva vida en Cristo. San Juan, por otra parte, subraya lo que podríamos llamar los aspectos sacerdotal y litúrgico de nuestra fe cristiana, Su evangelio contiene el gran pasaje sobre Jesús como el pan de vida; y todo el discurso que siguió a la multiplicación de los panes tiene un fuerte énfasis eucarístico.
Una Iglesia Escriturial,...
En la Reforma, la Iglesia de Inglaterra puso la Biblia en el centro mismo de su vida, de su pensamiento y de su culto. El Obispo Stephen Neill (1900–1984) recalca este punto en su libro "El Anglicanismo" una y otra vez, y nos dice claramente que la Iglesia de Inglaterra es una Iglesia de la Biblia. "Es de observar”, dice, “que Thomas Cranmer(1489-1556) al igual que los demás reformadores (Martin Lutero, Juan Calvino etc.) , se había enamorado de la Biblia… En ninguna otra Iglesia de ninguna otra parte del mundo es leída la Biblia en el culto público con tanta regularidad y orden, y en dosis tan cuantiosas como en la Comunión Anglicana de Iglesias”.
Libro de Oración Común. El Artículo VI: “De la suficiencia de las Sagradas Escrituras para la salvación”, reza así:
"La Escritura contiene todas las cosas necesarias para la salvación: De modo que cualquiera cosa que no se lee en ella, ni con ella se prueba, no debe exigirse a hombre alguno que le crea como artículo de fe, ni debe ser tenida por requisito necesario para la salvación”.
Iglesia Católica y Reformada,...
La vida de la Iglesia anglicana mantiene el difícil equilibrio entre estos dos conceptos espiritualmente básicos. Conocemos estas dos actitudes o posturas ante la vida de la Iglesia con las palabras “Católico” y “Evangélico”. Es importante que nos percatemos de que éstos no son términos modernos; o por lo menos las ideas que expresan no son ideas modernas.
En el Antiguo Testamento podemos trazar dos actitudes distintas ante la verdad espiritual; está el ministerio del profeta y el ministerio del sacerdote. El ministerio del profeta era un ministerio evangélico, declarando la Palabra de Dios a su propio tiempo y a su propia generación, y hablando de la situación con que estaban confrontados. El sacerdote estaba ocupado con el gobierno, y el orden del culto en el templo, la ofrenda de sacrificios y la intercesión.
En el Nuevo Testamento encontramos estos dos elementos expresados quizás en las personalidades de San Pablo y de San Juan.- San Pablo era lo que llamaríamos el evangélico, con su gran doctrina de la justificación por la fe,su énfasis en el pecado, la salvación y la necesidad de nueva vida en Cristo. San Juan, por otra parte, subraya lo que podríamos llamar los aspectos sacerdotal y litúrgico de nuestra fe cristiana, Su evangelio contiene el gran pasaje sobre Jesús como el pan de vida; y todo el discurso que siguió a la multiplicación de los panes tiene un fuerte énfasis eucarístico.
Una Iglesia Escriturial,...
En la Reforma, la Iglesia de Inglaterra puso la Biblia en el centro mismo de su vida, de su pensamiento y de su culto. El Obispo Stephen Neill (1900–1984) recalca este punto en su libro "El Anglicanismo" una y otra vez, y nos dice claramente que la Iglesia de Inglaterra es una Iglesia de la Biblia. "Es de observar”, dice, “que Thomas Cranmer(1489-1556) al igual que los demás reformadores (Martin Lutero, Juan Calvino etc.) , se había enamorado de la Biblia… En ninguna otra Iglesia de ninguna otra parte del mundo es leída la Biblia en el culto público con tanta regularidad y orden, y en dosis tan cuantiosas como en la Comunión Anglicana de Iglesias”.
Libro de Oración Común. El Artículo VI: “De la suficiencia de las Sagradas Escrituras para la salvación”, reza así:
"La Escritura contiene todas las cosas necesarias para la salvación: De modo que cualquiera cosa que no se lee en ella, ni con ella se prueba, no debe exigirse a hombre alguno que le crea como artículo de fe, ni debe ser tenida por requisito necesario para la salvación”.
El Anglicanismo,...su Historia
El término anglicano --y su derivado anglicanismo-- proviene del latín medieval Ecclesia Anglicana, que significa iglesia inglesa. Se utiliza para describir a las personas, las instituciones y las iglesias, como asimismo a las tradiciones litúrgicas y conceptos teológicos desarrollados tanto por la Iglesia de Inglaterra, en lo particular, como por las provincias eclesiásticas de la Familia Anglicana de Iglesias. También se utiliza en lo referente a esas iglesias anglicanas de formación reciente (a partir de 1977) que sin comunión sacramental con el Arzobispo de Canterbury se agrupan en la Fraternidad Confesante, o en el Continuum y otras practicamente independientes, dentro y fuera del Reino Unido.
La Iglesia Anglicana nació en el primer siglo de la Era Cristiana (EC), como producto de la gestión misionera de San José de Arimatea, discreto apóstol del Señor Jesucristo, quien costeó los gastos funerarios de su Rabino, crucificado en el Gólgota, en los suburbios de Jerusalén. Alternando sus funciones episcopales con el comercio, José de Arimatea llegó hasta el sur de las islas británicas, estableciendo una congregación en Glastonbury, cuya devoción central era el Santo Grial. En ella se ha mantenido el culto litúrgico desde el año 72 EC, hasta nuestros dias, convirtiendose en la congregación religiosa de culto ininterrumpido más antigua de toda la Cristiandad. Durante la terrible era de las persecuciones, la Iglesia Inglesa aportó con la vida, testimonio y martírio de grandes luminarias del cristianismo, como San Albano, en el 304 EC. Cuando el Emperador Constantino acépta la Fe en Cristo Jesús no solo cesó la intolerancia, sino que esta se convirtió en religión del Estado, en Inglaterra se produce una etapa de consolidación monacal y misionera, dando como fruto hombres de la talla de Beda el Venerable, los monjes de Iona, y San Patricio de Irlanda. En el 314 EC, a instancias de su madre Santa Elena, el Emperador convoca al Sínodo de Arlés (hoy Francia), como preparatorio del I Concilio Ecuménico, a reunirse en el 325 EC en Nicea (hoy Turquia). En el comparecen tres obispos británicos, como símbolo del crecimiento cristiano en esas insulares tierras. En efecto, la sucesión apostólica de los obispos de Londres, que viene de Arimatea es veintidos generaciones mas antigua que la de los arzobispos de Canterbury, unas veces con, y otras sin, contacto con la iglesia continental europea. Facilmente se demuestra la universalidad de la iglesia en Britania, pues el Obispo de Roma aportó para la consolidación anglicana con la presencia en Kent, en 597, del fraile benedictino San Agustín de Montecasino, quien se convierte entonces en el I Obispo de Canterbury. De su parte el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla colabora con el envio del archimandrita griego San Teodoro de Tarso, VII Obispo de Canterbury, quien unificó las tendencias disímiles que subsistían dentro de Inglaterra (normanda, sajona y filoromana) con la adopción de una litúrgia común y el sistema de gobierno, de tipo sinodal, que subsiste hasta estos días. En 1215, con la firma de la Magna Charta, se declara de jure, la autocefalía, autonomía, libertad e independencia de la Ecclesia Anglicana respecto de cualquier obispo extranjero (lease, el Obispo de Roma), con las firmas del Rey Juan "Sin Tierra", de Guillermo Ste. Mere Eglise, LXIII obispo de Londres, Esteban Langton, XLIV Arzobispo de Canterbury, y Walter de Gray, XXXVIII Arzobispo de York. De modo que cuando en 1536, el Rey Enrique VIII solicita a Clemente VII, Obispo de Roma que declare la nulidad del matrimonio incestuoso con su cuñada Catalina de Aragón (viuda de Arturo, Principe de Gales, y tía del Emperador romano Carlos I de España y V de Alemania, y carcelero del Vaticano), al ser rechazado su pedido por la Rota Romana (sistema judicial de El Vaticano), el monarca decidió emancipar definitivamente a la Iglesia de Inglaterra de la Iglesia Romana, por autoridad del Parlamento fué proclamado Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra. Muchos de sus opositores fueron juzgados y depuestos de sus cargos y unos cuantos ejecutados como traidores recalcitrantes. El calvinismo de tipo presbiteriano tuvo acogida en la Iglesia Británica durante el relativamente breve reinado de Eduardo VI. De su parte el período de sumisión al romanismo fué protagonizado por la Reina María Tudor, católica empedernida, esposa frustrada de Felipe II, y prima del cardenal jesuita Reginaldo Pole, el último Arzobispo de Canterbury designado papalmente. El período de gloria del anglicanismo, tal y como hoy lo conocemos, fue encabezado por la Reina Isabel I, quien lo consolida definitivamente.
La Iglesia Anglicana nació en el primer siglo de la Era Cristiana (EC), como producto de la gestión misionera de San José de Arimatea, discreto apóstol del Señor Jesucristo, quien costeó los gastos funerarios de su Rabino, crucificado en el Gólgota, en los suburbios de Jerusalén. Alternando sus funciones episcopales con el comercio, José de Arimatea llegó hasta el sur de las islas británicas, estableciendo una congregación en Glastonbury, cuya devoción central era el Santo Grial. En ella se ha mantenido el culto litúrgico desde el año 72 EC, hasta nuestros dias, convirtiendose en la congregación religiosa de culto ininterrumpido más antigua de toda la Cristiandad. Durante la terrible era de las persecuciones, la Iglesia Inglesa aportó con la vida, testimonio y martírio de grandes luminarias del cristianismo, como San Albano, en el 304 EC. Cuando el Emperador Constantino acépta la Fe en Cristo Jesús no solo cesó la intolerancia, sino que esta se convirtió en religión del Estado, en Inglaterra se produce una etapa de consolidación monacal y misionera, dando como fruto hombres de la talla de Beda el Venerable, los monjes de Iona, y San Patricio de Irlanda. En el 314 EC, a instancias de su madre Santa Elena, el Emperador convoca al Sínodo de Arlés (hoy Francia), como preparatorio del I Concilio Ecuménico, a reunirse en el 325 EC en Nicea (hoy Turquia). En el comparecen tres obispos británicos, como símbolo del crecimiento cristiano en esas insulares tierras. En efecto, la sucesión apostólica de los obispos de Londres, que viene de Arimatea es veintidos generaciones mas antigua que la de los arzobispos de Canterbury, unas veces con, y otras sin, contacto con la iglesia continental europea. Facilmente se demuestra la universalidad de la iglesia en Britania, pues el Obispo de Roma aportó para la consolidación anglicana con la presencia en Kent, en 597, del fraile benedictino San Agustín de Montecasino, quien se convierte entonces en el I Obispo de Canterbury. De su parte el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla colabora con el envio del archimandrita griego San Teodoro de Tarso, VII Obispo de Canterbury, quien unificó las tendencias disímiles que subsistían dentro de Inglaterra (normanda, sajona y filoromana) con la adopción de una litúrgia común y el sistema de gobierno, de tipo sinodal, que subsiste hasta estos días. En 1215, con la firma de la Magna Charta, se declara de jure, la autocefalía, autonomía, libertad e independencia de la Ecclesia Anglicana respecto de cualquier obispo extranjero (lease, el Obispo de Roma), con las firmas del Rey Juan "Sin Tierra", de Guillermo Ste. Mere Eglise, LXIII obispo de Londres, Esteban Langton, XLIV Arzobispo de Canterbury, y Walter de Gray, XXXVIII Arzobispo de York. De modo que cuando en 1536, el Rey Enrique VIII solicita a Clemente VII, Obispo de Roma que declare la nulidad del matrimonio incestuoso con su cuñada Catalina de Aragón (viuda de Arturo, Principe de Gales, y tía del Emperador romano Carlos I de España y V de Alemania, y carcelero del Vaticano), al ser rechazado su pedido por la Rota Romana (sistema judicial de El Vaticano), el monarca decidió emancipar definitivamente a la Iglesia de Inglaterra de la Iglesia Romana, por autoridad del Parlamento fué proclamado Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra. Muchos de sus opositores fueron juzgados y depuestos de sus cargos y unos cuantos ejecutados como traidores recalcitrantes. El calvinismo de tipo presbiteriano tuvo acogida en la Iglesia Británica durante el relativamente breve reinado de Eduardo VI. De su parte el período de sumisión al romanismo fué protagonizado por la Reina María Tudor, católica empedernida, esposa frustrada de Felipe II, y prima del cardenal jesuita Reginaldo Pole, el último Arzobispo de Canterbury designado papalmente. El período de gloria del anglicanismo, tal y como hoy lo conocemos, fue encabezado por la Reina Isabel I, quien lo consolida definitivamente.
